viernes, 14 de septiembre de 2018

Presencia y participación del varón en las Oficinas de Género

La igualdad de género implica que hombres y mujeres deben recibir los mismos beneficios, las mismas sentencias y ser tratados con el mismo respeto. El principio de igualdad y de no discriminación por razón de sexo es una obligación de derecho internacional general que vincula a todas las naciones y dado su carácter primordial se establece siempre como un principio que debe inspirar el resto de los derechos fundamentales.

En numerosas ocasiones, han acudido a consultar varones a las oficinas de Género, siendo su primer pregunta, si ellos -los varones- tenían también derecho a consultar, a solicitar asesoramiento en estos espacios. En ese sentido, el equipo de género interviniente explica que el primer modelo de oficinas surgió en la Fuerza Aérea fue con la denominación de Oficina de la Mujer y fue la base para que en el año 2009, el Ministerio de Defensa a través de la Resolución 1238/09 instruyera a los Jefes de Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas para dictar normativas para la creación de las Oficinas de Género, generándose un espacio de comunicación, asesoramiento, capacitación, orientación y contención planteadas por el personal militar vinculadas al proceso de una adecuada integración  entre varones y mujeres al interior de las Fuerzas Armadas, por lo que tanto unos como otras pueden acudir a las mismas.

Además, se pone de relieve que la normativa internacional de protección de los derechos humanos, con jerarquía constitucional establece la obligatoriedad del Estado argentino para adoptar todas las medidas que fueran necesarias para el respeto de los derechos humanos.

“Cerrar las brechas no sólo es una manera de garantizar que nadie se quede atrás y de avanzar hacia una mayor justicia social. También es clave para aprovechar un inmenso potencial desaprovechado para el desarrollo económico y social de América Latina”1
“La lista de tareas para cerrar todas estas brechas es larga y comienza necesariamente con la necesidad de insistir en políticas para combatir los estereotipos que aún prevalecen en muchos lugares de trabajo”.2

A pesar de que los cambios se dan lentamente, los hombres cada vez trabajan más codo con codo con las mujeres para apoyar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas.

Los estudios muestran que los hombres quieren participar y muchos de ellos recepcionan con agrado la idea de establecer relaciones mutuamente satisfactorias basadas en la confianza y la comunicación. 
https://ganemosalamanca.es/50-propuestas-la-igualdad-hombres-mujeres/
Las ideas sobre la virilidad están profundamente arraigadas. Desde muy temprana edad, a los niños se les socializa de conformidad con las funciones asignadas a cada género, que han sido diseñadas para que los hombres conserven el poder y el control. A muchos se les condiciona a creer que un comportamiento dominante para con las niñas y las mujeres es inherente a la condición de hombre.
Los comportamientos sexuales agresivos y de riesgo por parte de los hombres jóvenes reciben a menudo el aplauso de sus pares. Estos estereotipos son dañinos tanto para las mujeres como para los hombres, y van menguando las posibilidades de establecer relaciones satisfactorias basadas en el respeto mutuo. Se puede alentar a los niños y a los hombres jóvenes a que reflexionen y debatan cuestiones relacionadas con la masculinidad, las relaciones y la sexualidad, lo que puede contribuir a la deconstrucción de actitudes negativas de alto riesgo y, en ocasiones, nocivas.

En el ámbito de la Defensa, en nuestro país, la admisión de mujeres comenzó al crearse en 1976  con un Liceo Femenino Naval y desde entonces, su participación se amplió gradualmente, en mayor medida, en los cuerpos profesionales y en el voluntariado, y en menor proporción en los Cuerpos Comando de las  Fuerzas.  
La puesta en funcionamiento del Consejo para las Políticas de Género en el ámbito de la Defensa fue determinante  por el impulso que brindó, ya que se constituyó en una instancia de articulación e interacción para el análisis y desarrollo de políticas públicas, con perspectiva de género siendo una oportunidad inédita para el desarrollo de una tarea conjunta, que desde el vamos asumió la complejidad de diversos puntos de vista e intereses en una misma mesa como un aporte valioso.

El trabajo inicial del observatorio sobre integración de la mujer fue extendido a lo largo de 2008 hacia el universo compuesto por mujeres y varones cadetes. A diferencia del primer año de trabajo, en esta ocasión, se incluyó expresa y masivamente en la consulta a un número representativo de varones.3

Aspectos tales como la dinámica de las relaciones entre ambos géneros, el rol de la masculinidad, el lugar asignado a lo “femenino” y los estereotipos culturales e institucionales asociados a estas categorías, entre muchos otros factores de relevancia, que suelen quedar esmerilados cuando la cuestión de la equidad en razón de género es sólo abordada desde la situación de las mujeres. Dicho de otro modo:  una política verdaderamente transformadora y superadora!



1.      Op.cit : Director Regional de OIT para América Latina y el Caribe.
2.     Organización Internacional del Trabajo.”…. el camino a la igualdad aún es largo en América Latina y el Caribe”. Recuperado 17.07.18
3.       Equidad de género y defensa: una política en marcha (II). Publicación Del Ministerio De Defensa de La Nación. República Argentina. 6 De Marzo De 2008

viernes, 15 de junio de 2018

Aprendizaje de socialización

A través del "proceso de socialización", l@s alumn@s  asimilan y hacen suyos los elementos culturales y sociales que favorecen y garantizan la adaptación e integración en cada comunidad.

Seguro que conoces gente que vive en tu ciudad aunque nació en otro país o su familia vivía allá, o conoces personas de otros países o has viajado por el mundo. Cuando llegas a otro país te interesas por las costumbres propias de las personas. No quieres hacer nada que pueda molestar, por eso preguntas cómo tienes que saludar, cómo preguntar o acercarte a la gente.
En algunos países es demasiado brusco decir 'no'. En otros, a la gente le molesta que te aproximes mucho y hasta que la toques. Hace poco tiempo,  leíamos una noticia en la que la canciller alemana, Ángela Merkel, enviaba una carta de queja a la embajada germana en Francia manifestando que se sentía incomoda con las múltiples muestras de cariño del presidente francés Nicolas Sarkozy. 

En la carta Merkel deja claro que le sienta muy mal que Sarkozy le ponga la mano en la espalda o la agite con vigor cuando le habla algo habitual al presidente galo. En la noticia se decía que parece que estas muestras de afecto no son entendidas por la cultura germana. Todas estas cosas son aprendizajes culturales que vamos incorporando y que las personas que se han educado en esa cultura han aprendido desde la infancia. 
Lo mismo ocurre entre la forma de relacionarnos entre mujeres y hombres. Es un aprendizaje de socialización.
Por ejemplo, a mediados del siglo XX, en España se percibía como correcto que una mujer pidiese permiso al marido para trabajar y eran pocas los que lo cuestionaban. Hoy, afortunadamente, no es así, pero sí se considera normal que una mujer renuncie a una mejora profesional que exija más dedicación horaria por cuidar a sus hijos/as y suele considerarse excepcional que el hombre haga lo mismo.
Son mensajes que están en el ambiente. Influyen en nuestras elecciones más personales y van configurando la identidad y las relaciones que mantenemos con otras personas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, se aprueba el documento de mayor consenso de la historia de la humanidad: La Carta Universal de los Derechos Humanos. En principio iban a llamarla Derechos del Hombre, pero Eleonor Roosevelt que es conocida solo por ser la esposa de un presidente de los Estados Unidos, se opuso a ello porque excluía a las mujeres y consiguió que en su lugar figurara Derechos Humanos. Eleonor fue elegida Presidenta de la Comisión de Derechos Humanos en 1946 y trabajó febrilmente junto con sus compañeras Minerva Bernardino (República Dominicana), Bertha Lutz (Brasil), Virginia Gildersleeves (EE.UU), y Wu Yi-Tang (China).
Este célebre cuarteto luchó para que se reconociera a las mujeres en los contenidos de la Carta y por una mayor presencia de éstas en cargos políticos dentro de la ONU. Desde entonces, las mujeres de todo el mundo siguen trabajando por que en todas las políticas e instituciones se garantice la participación de las mujeres, se reconozca sus derechos específicos y sus aportes al desarrollo de la humanidad. [1]




[1] Guía práctica para chicos y chicas. España