viernes, 8 de marzo de 2019

8 de Marzo 2019: Día internacional de la Mujer

El tema elegido para el Día Internacional de la Mujer 2019, que se celebra el 8 de marzo, es “Pensemos en igualdad, construyamos con inteligencia, innovemos para el cambio”.
Este tema se centra en formas innovadoras en las que podemos abogar por la igualdad de género, aunque, las tendencias actuales indican que la brecha digital no está disminuyendo y que las mujeres están insuficientemente representadas en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y el diseño.

La construcción de género es un proceso social, cuyos resultados se definen y redefinen con la permanente interacción de mujeres y hombres entre sí, por que se trata de una construcción que tiene que ver con los roles que históricamente se le asignaron al varón y a la mujer.

Forman simultáneamente parte de la formación u opinión que tenemos sobre este tema: la difusión sesgada o no que puedan hacer los medios sobre el tema, los avances investigativos, y los desafíos concretos en los que están involucradas las mujeres.

Esta temática nos hace tomar conciencia que las prácticas sociales llevan los problemas individuales al plano colectivo y público, y nos hace tomar cabal dimensión de la responsabilidad que como ciudadanos tenemos en un estado democrático y participativo.


Día Internacional de la Mujer 2019. L.A.M.
Focalizando la atención en este tema, podremos detectar que, mientras en el ámbito de la investigación, los estudios de género se van centrando en la relación entre el trabajo productivo y reproductivo y en las relaciones de poder en el interior de la unidad doméstica; en los medios masivos de comunicación se siguen promoviendo inequidades en la distribución de las tareas hogareñas a través de variados anuncios publicitarios.

Las tapas de revistas exhiben en sus portadas imágenes que reportan estereotipos rígidos en relación con los cánones de belleza para las mujeres y logros profesionales para varones, sin que la perspectiva de género atraviese verdaderamente el techo de cristal ni surja en las entrevistas publicadas, poner más la atención acerca de la reciprocidad de tareas entre varones y mujeres.

En medio de irrupciones comunicacionales: encontramos también señales de convergencia en torno a la visión de género y los logros pendientes para poder llegar a vivir en sociedades humanas más equitativas.

Con acciones colectivas, las mujeres intentan reivindicar la justa valoración de su capacidad profesional. La solidaridad y la ayuda recíproca entre mujeres vecinas constituyen la columna vertebral de las estrategias de supervivencia en las comunidades urbanas.

Estos avances dejan asomar la punta de un iceberg: que es considerar quienes tienen a cargo y en que porcentaje, los procesos de toma de decisiones. Los mismos están penetrados por la interacción entre percepción y realidad de los roles de género, en el ámbito familiar y en el ámbito productivo.

En la práctica cotidiana, mujeres y hombres negocian, sus áreas de influencia, alimentados por diferentes niveles de información: científico, vivencial y de medios de comunicación, que se constituyen en formadores de opinión y colaboradores indirectos de la toma de decisiones en estas negociaciones.

Si bien, el anhelo de «hacer visible» a la mujer, en sus roles, sus trabajos, sus experiencias, fue el primer elemento y aunque es cierto que durante los últimos diez años se ha conocido mucho más sobre la vida y las experiencias de mujeres en todas partes del mundo, el trabajo femenino sigue siendo uno de los elementos más relevantes para ilustrar las nociones abstractas de rol de género y relaciones de género.

Los invitamos a unirse este 8 de marzo de 2019 para celebrar un futuro en el que la innovación y la tecnología creen oportunidades sin precedentes para que las mujeres y las niñas desempeñen un papel activo en la creación de sistemas más inclusivos, servicios eficientes e infraestructuras sostenibles para acelerar la igualdad de género.

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[1] Lia Karsten y DonnyMeertens**.La geografía del género: sobre visibilidad, identidad y relaciones de poder. DOCUMENTS PANALISI GEOGRAFICA 1920, 1991, 1992 pp181-193
[2] SAEGER, J.  & A. OLSON (1986), Women in the World: an international atlas. New York: Pluto Press.
[3] MOMSEN, J. & J. TOWNSEND (eds.) (1987), Geography of Gender in the Third World. New York: State University of New York Press.
[4] GARCIA-RAMÓN, M.D. & G. CANOVES (1988), The Role of Women on the Family Farm; the Case of Catalonian, Sociologia Ruralis, vol. XXVIII-4, p. 263-270.
[5] MEERTENS, D.J. (1988), Mujer y Colonización en el Guaviare (Colombia). Colombia Amazónica, 3,2:21-56.

miércoles, 27 de febrero de 2019

María Catalina Echevarría de Vidal, la mujer que cosió la primera bandera para Belgrano

Al iniciarse el año 1812, Belgrano fue destinado a la Villa del Rosario, sobre el Río Paraná, para inaugurar un pequeño fuerte y las baterías ‘Independencia’ y ‘Libertad’, para que actuaran como defensa ante cualquier incursión realista hacia las provincias.

La necesidad de tener un símbolo distintivo para su ejército, decidió a Belgrano a pedir la colaboración de una  mujer para su confección. El 20 de febrero deslizó la idea en una charla privada. Doña Catalina, aceptó encargarse de la tarea de inmediato.

Confeccionó la bandera argentina que se enarboló, por primera vez, el 27 de febrero de 1812. Supervisada por Manuel Belgrano, compró telas, unió retazos celeste y blanco y agregó hilos dorados a la terminación, una tarea artesanal que demandó al menos cinco días y para la que necesitó asistencia de dos vecinas. 
María Catalina Echevarría de Vidal , era hija de inmigrantes vascos que formaron parte de la historia argentina por un simple giro del destino.
La amistad que unía a Belgrano con Vicente Anastasio de Echevarría, hermano de María Catalina y hombre de activa participación política en la época, permitió que el creador de la bandera aceptara  alojarse en la casa familiar de los Echevarría, en la por entonces Villa del Rosario, a donde fue enviado para contener el avance de los realistas.

“Siendo preciso enarbolar bandera y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste conforme los colores de la escarapela nacional”, explicaría Belgrano al Triunvirato, que desaprobó la decisión.
Doscientos años después de aquella gesta, una placa colocada en el pasaje Juramento, a metros del Monumento Nacional a la Bandera, se convirtió en el primer recuerdo formal que se le tributa a Echevarría de Vidal en su ciudad natal.

No existían hasta el momento (Bicentenario de la Creación de la Bandera) calles, plazas o monumentos en Rosario que la mencionaran.
Una iniciativa de la “Asamblea 20 de junio Feriado no Trasladable”, permitió la aprobación en diciembre del año pasado de un decreto del Concejo municipal para concretar ese homenaje. 
“No existía referencia de esta mujer en todo el radio urbano de Rosario”, sorprende Adolfo Paulón, historiador, director de la Asamblea 20 de junio y uno de los impulsores centrales de la iniciativa. “Logramos el homenaje para una mujer que era desconocida y que casi estaba olvidada en su lugar de nacimiento”, explica el investigador.

A modo de anécdota, Paulón recuerda que en conferencias y homenajes a otras figuras de la historia en las que participaba, proponía encuestas para conocer qué sabía la gente sobre aquella mujer.
“Una vez, apenas tres personas de doscientas la conocían.  Lo mismo sucedía en los despachos, con algunos funcionarios”, lamenta.


Echevarría de Vidal no sólo confeccionó la primera bandera argentina. Asistió también a la ceremonia de jura, a orillas del Paraná y frente a las baterías de artillería Independencia y Libertad. Para darle una dimensión a ese episodio Paulón explica que “no era común que asistieran mujeres a una ceremonia militar”.

María Catalina Echevarría vivió sus últimos años en San Lorenzo, y falleció el 18 de julio de 1866, nueve años más tarde que su hermano. Esta argentina de origen vasco tuvo el privilegio de haber bordado con sus manos, la enseña patria que enarbolaron nuestros patriotas por la libertad de Argentina.

Luego de caer derrotado en Vilcapugio en 1813, y mientras reagrupaba a su ejército en el pueblo de Macha -hoy territorio de Bolivia-, Belgrano ordenó ocultar la bandera. En 1885 fue hallada en la capilla de Titiri. Actualmente permanece en el museo “Casa de la Libertad”, en Sucre. Tras una serie de gestiones, el Gobierno de Bolivia envió una réplica autenticada que a partir de ese momento, descansa en el Monumento a la Bandera.