lunes, 12 de marzo de 2018

Lo educativo del deporte

Devaluar el concepto de competición entendido éste únicamente en el ámbito selectivo.
Reconocer que el conflicto de la competición debe estar orientado a superar
un objetivo y no a los antagonistas.
 

"El deporte refleja los valores culturales básicos del marco cultural en el que se desarrolla y por tanto actúa como ritual cultural o «transmisor de cultura»" (Blanchard y Cheska, 1986:37).[1]



 
Sabemos que el deporte, desde un punto de vista moral, no es sólo una situación motriz que está regulada por un reglamento y que depende de una institución; es mucho más que eso.
 
La enseñanza del deporte no puede estar únicamente influenciada por lo meramente formal, en el sentido de que no sólo basta con enseñar la "forma" de ese deporte. Hay que llegar mucho más lejos, partiendo desde lo más cercano al alumno. Si antes hablábamos de lo educativo del deporte; ahora hablaremos de lo cultural del mismo.
Se trata, pues, de enseñar los valores culturales que rigen a la actividad deportiva como uno de los elementos más importante para conservar la identidad cultural y el respeto a las demás culturas, como un derecho fundamental de los seres humanos así como un medio para formarnos como personas, entre otros aspectos.
 
Vamos a diferenciar los valores intrínsecos al deporte, por un lado; y por otro, los extrínsecos al mismo.  Hay una serie de valores que podrían definirse como intrínsecos a la actividad deportiva por ser aquellos que el sujeto "experimenta" contingentemente a la realización de la misma y porque sólo el deporte los transmite en sí mismo.
Si las metas extrínsecas -tales como vencer al adversario, querer impresionar al auditorio - son lo que a uno le preocupa, entonces es probable que la competición se convierta en una distracción, en lugar de ser un incentivo para enfocar la conciencia sobre lo que sucede" (íbid.:117).
 
En definitiva, de lo que se trata es de devaluar el concepto de competición entendido éste únicamente en el ámbito selectivo. Reconocer que el conflicto de la competición debe estar orientada a superar un objetivo y no a los antagonistas (Nisbet cit. por Blanchard y Cheska, 1986:39).
Varios autores coinciden en que el deporte es uno de los últimos ámbitos donde las discriminaciones y segregaciones por sexo están aceptadas, avaladas y respetadas, esto fundado especialmente en las ciencias biológicas, anclaje concreto para las ciencias aplicadas a las actividades deportivas.
 
Estas creencias que sostuvieron diferencias y pautaron los ingresos o exclusiones de las mujeres a aquellos sectores sociales considerados aptos para ellas, fueron perdiendo poder en casi todos los campos culturales, sociales, económicos, laborales y políticos.[2]
Para lograr un verdadero cruce temático entre la perspectiva de género y desarrollo del deporte, tanto social o de rendimiento, es necesario no establecer una relación subsidiaria entre estos conceptos, ya que se corre peligro de tratar la temática de género como un apéndice externo.
También es preciso que la relación entre género y deporte, se establezca dentro de una versión actualizada de este binomio y no oponiendo una visión obsoleta y estática de género a una visión del deporte en cambio constante.
 



[2] Revista digital · Año 14 · N° 133 | Buenos Aires, Junio de 2009. http://www.efdeportes.com/efd133/politicas-deportivas-con-perspectiva-de-genero.htm. Recuperado 15.11.16